El 23 de mayo de 1858 se presentó en el locutorio del convento de San Pascual de Aranjuez (Madrid) Claudio Sanz Barea, escribano de Corte. En representación de la reina, compareció Mateo Valera, administrador del Real Heredamiento de Aranjuez. Y en nombre de la comunidad firmaron la escritura Sor Patrocinio, como abadesa, Sor María Juana de la Santísima Trinidad, como vicaria, y las cuatro consiliarias: Sor María Brígida de Nuestra Señora del Olvido, Sor María Gabriela del Santísimo Sacramento, Sor María del Carmen de Jesús Nazareno y Sor María Felisa de Santa Filomena.

Se acordó “que por mera solemnidad y en consideración a la importancia del asunto” estuvieran presentes, aunque no firmaran, todas las monjas de la comunidad. Gracias a esta decisión conocemos su número y sus nombres, pues figuran en la escritura. En total eran 31 las asistentes, las que sumadas a las seis que firmaron, da un total de 37. De modo que si en el año que Sor Patrocinio estuvo en Torrelaguna la comunidad aumentó en diez monjas, en el año que llevaba en Aranjuez ingresaron en San Pascual quince nuevas vocaciones. Y nos informa la secretaria de Sor Patrocinio que poco tiempo después la comunidad ya estaba compuesta por cincuenta religiosas.

Isabel II no solo les cedió el monasterio, sino que se obligó formalmente a ayudar a la comunidad de concepcionistas franciscanas de manera muy generosa. La reina se comprometía a lo siguiente, según consta en las obligaciones 5ª a 8ª de la escritura: pagar la dote a cuarenta novicias, dotar un capellán vicario con el sueldo anual de doce mil reales, dos capellanes con diez mil cada uno, un sacristán sacerdote con seis mil, otro sacristán segundo lego con cuatro mil y dos niños acólitos con mil reales cada uno, debiendo estos ser precisamente huérfanos de padre y madre, entregar doce mil reales para gastos de culto y atender los gastos de médicos y de farmacia de las religiosas, capellanes y dependientes del convento.

Por su parte, Sor Patrocinio se comprometía a aceptar hasta cuarenta novicias sin dote y las religiosas quedaban obligadas a mantener abierta durante todo el año una escuela gratuita para niñas y rezar por la reina y la familia real, y de manera especial en las siguientes circunstancias: durante los embarazos de la reina, en los partos, durante la enfermedad de los miembros de la familia real y al tener noticias de la muerte de alguno de sus componentes.

Reproducimos a continuación la escritura original. Esta es su localización:

Archivo General de Palacio. Escritura de cesión y fundación del convento de San Pascual de Aranjuez de 23-V-1858, ante el Escribano de Corte Claudio Sanz y Barea. Sección Administración General. Legajo 920/32.