Ángel Ferrero es devoto de la Virgen del Olvido y un gran poeta. La intervención de Beatriz Ozores en la presentación del libro la Vida Admirable que se puede ver en video en esta página, en la que glosó el triple título de la Virgen que se apreció a Sor Patrocinio, le ha inspirado estos tres sonetos a la Virgen que se los dedica a Beatriz Ozores

 

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ORACIÓN TRINA A LA VIRGEN DEL OLVIDO

 

Para Beatriz Ozores

 

Salve, santa María del Olvido,

del olvido hacia ti, que tú no olvidas…

 

Si un buen día escribí que Tú no olvidas,

hoy te quiero escribir que lo mantengo,

mas quiero matizar, a ello me avengo,

que en todo existen modos y medidas.

Tú  no olvidas curarme las heridas

de cualquier clase que en el alma tengo

pero das al olvido cuando vengo

a contarte mis muchas recaídas.

Tú  misma te presentas como Olvido

y tu voz se modula en un lamento

con un matiz de corazón herido.

Mi pobre corazón, de ti sediento,

te pide que hasta el  último latido

no te olvides de mí en ningún  momento.

DEL TRIUNFO

Nombre trino, María del Olvido,

el segundo, del Triunfo. Triunfadora

de luz en las tinieblas. Gran  Señora

porque el gran soberano lo ha querido.

Porque Dios desde siempre te ha elegido

para ser del pecado vencedora

y con tu hijo ser corredentora

con corazón de madre, malherido.

Del Olvido y del Triunfo, en comandita,

letanía de glorias y coronas

porque fuiste de Dios la favorita.

En tu triunfo no olvidas ni abandonas

al que a tu amor acude con su cuita

y si alguno te olvida, lo perdonas.

DE LAS MISERICORDIAS

De las Misericordias, Madre buena,

te has querido poner como apellido

en el tercer lugar, el preferido

pues de esperanza y bienestar nos llena.

Tres apodos  gloriosos en la amena

letanía de amor que el afligido

puede lanzar, si se halla malherido,

desde la humana combatida almena.

Del Olvido, del Triunfo, y el tercero

más propio de una madre de amor llena

que elimina del mundo las discordias.

Por eso, cuando arrecia el aguacero,

coloco mis dolores o mi pena

al amparo de tus misericordias.

31 de enero de 2018

Ángel Ferrero