TRASLADO AL CONVENTO DE JESÚS DE MEDINACELI

Texto correspondiente a Biografía de Sor Patrocinio (1811-1891). Javier Paredes. Editorial San Román. Madrid 2023. Págs 262 y 263
Por ser los duques de Medinaceli los dueños, el convento se salvó de la rapiña de la desamortización, como hemos dicho, al no ser un bien de la Iglesia. De modo que fue la Casa de Medinaceli quien se lo cedió a la comunidad del Caballero de Gracia, que pudo arreglar lo más imprescindible, gracias a la limosna. Conocemos por la prensa en qué consistió esta ayuda económica para restaurar el convento de Jesús Nazareno:
«Este gran beneficio se debe al recomendable y piadoso celo de la Señora doña Mariana Vildósola y al Señor de Moradillo; este dirigiendo gratuitamente las obras que ha habido que practicar en el convento; aquella costeando su totalidad, excepto 24.000 reales que ha reunido de una suscripción que abrió por sí misma. No contenta con esto al dejar en su nueva casa a estas esposas de Jesucristo, ha dado provisiones para un mes»433. La ayuda fue mucha pero no la suficiente, de hecho las concepcionistas franciscanas del Caballero de Gracia lo tuvieron que abandonar en la primavera de 1851, porque el edificio amenazaba ruina434.
Conocemos también por la prensa cuántas concepcionistas formaban la comunidad, cómo se trasladaron y hasta el día y la hora en que lo hicieron. Al contrastar las fuentes con el texto de la Vida admirable que escribió la secretaria de Sor Patrocinio, llama la atención su rigor y su precisión, pues nada inventa. Una prueba de ello son las coincidencias de lo que escribió Sor María Isabel de Jesús y lo que se publicó en la prensa de entonces, que fue lo siguiente:
«En la madrugada de ayer tuvo lugar un espectáculo tan raro como interesante. Catorce vírgenes del Señor que habitaban el convento de la Concepción Francisca se apeaban poco después de las cinco de un carruaje, en unión de la Señora de Moradillo, en el antiguo convento de Jesús. Allí estaban para recibirlas entre otros sacerdotes un Señor visitador eclesiástico, el P. Manuel Campo de la Virgen del Rosario de las escuelas Pías, y además los seglares D. Joaquín Mariano de Moradillo y Doña Mariana Vildósola de Gómez. La iglesia estaba perfectamente iluminada; en el altar mayor se había colocado la preciosa imagen de la Concepción que había en el demolido convento del Caballero de Gracia, y que quedará en este sitio hasta tanto que la autoridad eclesiástica disponga se traslade la bellísima imagen de Jesús Nazareno. Después de un momento de oración, aquellas heroicas señoras entraron en el coro para cantar la letanía de la Virgen; y concluida que fue pasaron a una sala en donde se sirvió el chocolate a las monjas y a las personas citadas para quedar constituidas otra vez en clausura. Tan luego como se divulgó esta noticia, aquel templo se llenó de curiosos y de personas religiosas que manifestaban en sus semblantes la satisfacción que tenían de verlo abierto de nuevo»435.
Fue en el convento de Jesús de Medinaceli donde Sor Patrocinio adquirió la responsabilidad de formación y de gobierno de su comunidad, que ya no abandonaría nunca, pues desempeñó el cargo de abadesa desde que fue elegida por primera vez en 1849 hasta su muerte.
433 EL Católico, 31-X-1845. Pág.
242.434 Por este motivo el convento de Jesús de Medinaceli se derribó en 1890 y años después se acabó la construcción del actual.
435 El Católico, 31-X-1845. Pág. 242.
