LA VERDAD SOBRE EL MINISTERIO RELÁMPAGO
Texto correspondiente a Biografía de Sor Patrocinio (1811-1891). Javier Paredes. Editorial San Román. Madrid 2023. Págs. 275 y 276.
Pero expliquemos la causa de su destierro, la crisis del Ministerio relámpago, porque contamos con documentación para saber lo que pasó. La gran acusada, a pesar de que era inocente calló durante mucho tiempo, a pesar de que conocía la verdad de lo que había sucedido y por tanto sabía quién era el responsable de la crisis del Ministerio relámpago y que de haber hablado se podía haber librado del destierro. Y si lo contó seis años después, lo hizo empujada por una obligación moral con el superior general de su Orden, el comisario Juan Romeu.
El 6 de julio de 1853, el padre Juan Romeu nombró al padre Luis Godínez delegado provincial de Castilla, cargo que mantuvo durante cinco años. Por lo tanto, la comunidad de la que era abadesa Sor Patrocinio caía dentro de su jurisdicción. Y debido a las quejas que el padre Luis Godínez trasmitió a Roma de que la comunicación de Sor Patrocinio con él no era muy fluida, la abadesa de la comunidad del Caballero de Gracia se vio obligada a contarle a su superior general, en una larga carta del 2 de febrero 1854, dos actuaciones del padre Luis Godínez que explicaban la causa de su retraimiento.
Veamos lo que cuenta de la primera, porque Sor Patrocinio descubre lo que nunca se ha dicho de la crisis del Ministerio relámpago:
«En el año de 1849 confesaba yo con el muy reverendo padre Luis Godínez a quien he apreciado siempre y fui franca con él, como por la divina Misericordia lo he sido con todos los confesores, manifestándoles no solo las cosas de mi espíritu, como debía, sino las exteriores que me rodeaban; y como mi comunicación con los reyes era forzosa, me era por lo mismo necesario el consejo en las cosas que se dignaban preguntarme, y por consiguiente acudía a mi confesor manifestándole lisa y llanamente cuanto se me decía; por este medio oculto el padre Godínez era más bien quien contestaba a los Señores, pudiéndose decir que Sor Patrocinio era solo un instrumento.
Así es que el padre Godínez me llevó papeles para que los entregase al rey, y este a su esposa; papeles que contenían cosas muy graves, compromisos serios para las personas de los reyes, para el Gobierno de Su Majestad y para la nación entera. Enterados los Señores trataron de ver examinar cuál era el espíritu del padre Godínez, al hacerles estas indicaciones y cuál el remedio para atajar tan graves males, se le dijo y manifestó de palabra y por escrito que solo quitando la reina el ministerio y nombrando otro podría remediarse, y los reyes deseosos de acertar pusieron manos a la obra.
La reina mandó retirar el Ministerio y nombró los sujetos que yo indiqué según la lista que me dio el padre Godínez. Dios en esta ocasión no le dio acierto, los sujetos que indicó no tenían prestigio alguno, para el público desconocidos sus nombres a excepción de dos; y en 44 horas que duraron nada hicieron ni en favor de la Reina, ni de la nación, que esperaba ver su marcha con ansia. El general Narváez, que cayó de su puesto relevado solo por lo que dijo el padre Godínez, más discreto, más perspicaz, más político que todos juntos los que nombró el padre Godínez hizo como debía y volvió a recobrar su posición.
Así las cosas, prendieron a todos y todos salimos desterrados; público fue entonces las aflicciones que yo pasé, pública la resistencia y protesta que hice de mi salida y en fin todo lo que no es fácil que explique la pluma. El padre Godínez quedó en su casa sano y salvo, porque ni mi hermano, ni yo, ni nadie quisimos perjudicarle; sin embargo, Sus Majestades se manifestaron con dicho padre sumamente resentidos, y tanto más cuanto vieron que a nada dio la cara, antes bien estando en casa de mi hermano cuando iban a prenderle y le preguntaron quién era, contestó que el confesor de su Majestad la reina madre. Esto puso a sus Majestades en tanto disgusto que no es fácil se lo pinte yo a Vuestra Reverendísima. El general Narváez quiso ser generoso y también el Señor conde de San Luis presidente ahora del Consejo de Ministros, y enterados por Sus Majestades de que yo no era culpable, me mandaron volver al instante, como es bien sabido»449.
449 APFR. Caja negra. Fascicolo 1. Carta de Sor Patrocinio al comisario Juan Romeu de 28-II-1854.
