LA DESAMORTIZACIÓN DEL CONVENTO DEL CABALLERO DE GRACIA

Archivo General de la Administración. Caja 16/11.430. Exp. 5
Texto correspondiente a Biografía de Sor Patrocinio (1811-1891). Editorial San Román. Madrid 2023. Págs. 239-241
En efecto, en la primera subasta del convento del Caballero de Gracia, celebrada el 3 de marzo de 1837, no hubo licitadores y hubo que hacer una segunda subasta el domingo 27 de agosto de 1837 a las doce de la mañana en el que había sido el convento de Santa Ana. El anuncio del acto además de en los carteles que se pusieron por Madrid387, se hizo también por medio del Diario de Avisos388. Fue necesario hacer otra tasación, que se encargó al arquitecto mayor del Ayuntamiento de Madrid, Javier Mariátegui, quien determinó que los 31.575 pies del convento tenían un valor de 410.475 reales; es decir, el pie se tasó al precio de 13 reales.
Como se permitía ofrecer una cantidad equivalente a dos terceras partes de la tasación389, Dionisio Lefebre ofreció 286,716, 22 reales, cantidad que fue superada por Pedro Adolfo Deville al ofrecer 292.200 reales, pero como había que descontar del remate 16.526 reales debido a una carga de farol y sereno, en realidad esa cantidad se redujo a 275.674 reales. Pedro Adolfo Deville presentó unas libranzas dadas en Vitoria pocos meses antes por el pagador militar de la provincia de Álava, que ascendían a 275.000 reales, por lo que descontados del remate y a no haber aplazado el pago, solo tuvo que depositar en metálico 674 reales.
Una vez que se hizo con la propiedad del edificio, Pedro Adolfo Deville demolió el convento, ofreciendo el lamentable espectáculo que refiere Antonio Capmani:
«Empezándose luego el derribo del edificio, destruyéndose las tumbas, y arrojándose los cadáveres, que, entre otros, lo fueron el del arzobispo de Santo Domingo, cuya momia todavía conservaba las vestiduras pontificales y su traje el jurisconsulto Solórzano. Veíase entre los escombros un esqueleto de enorme altura, y otra momia que sacaron del poste frente al púlpito, que era la de un capitán de los tercios de Flandes, que se le conocían perfectamente las rodillas. También extrajeron el esqueleto de Soror María de San Diego, que estaba en la bóveda de la comunidad, antigua dama de la marquesa de la Torrecilla, que fue su padrino el marqués de la Ensenada, cuyo esqueleto estaba cubierto de cilicios, y tenía un pedazo de velo sobre la calavera. Por todas partes se veían cráneos, canillas y otros despojos de la muerte que nos parecía oirles decir: sed piadosos y cubrirnos con una capa de tierra»390.
Demolido prácticamente todo el edificio, pues solo quedó en pie una pequeña parte de lo construido, Pedro Adolfo Deville dividió el solar en cuatro partes. Francisco Fernández Víor le compró una de ellas de 3.328 pies por 14.200 reales; la adquirió para añadirla a la casa que había comprado un año antes391.
Meses después, el 17 de julio de 1838 Pedro Adolfo Deville vendía la segunda parte. Equivalía aproximadamente a un tercio del total y por él Adam Wiedmam se comprometió a pagarle en dos plazos 123.159 reales. Este terrero lindaba con lo que había comprado Francisco Fernández Vior y la parte central del convento392. Este segundo lote, comprado por Adam Wiedmam, tenía una extensión de 10.263, 25 pies cuadrados.
La tercera parte tenía 10.453 pies cuadrados y la compró Antonio Herman por 114.983 reales, la mitad la pagó al contado y la otra mitad con una letra de cambio. Este era el espacio central, que lindaba con lo adquirido por Wiedmam y parte de donde había estado la iglesia del convento393. Con esta operación, Pedro Adolfo Deville recuperaba prácticamente lo que había puesto en la subasta, y eso suponiendo que los 275.000 reales en «papelitos» de libranzas que le había firmado el pagador militar de Álava hubieran tenido un respaldo sólido, y no hubiera sido uno de los tantos negocios oscuros en el abastecimiento del ejército, que se hicieron al calor de la corrupción durante la guerra contra los carlistas.
Lo que quedaba del convento, Pedro Adolfo Deville tardó un poco más en venderlo, pues lo adquirió una de las fortunas más importantes de España, como era la del marqués de Remisa (1784-1847). Gaspar Remisa compró los 7.863,25 pies que quedaban por 92.000 reales. Cantidad que según figura literalmente en la escritura, Pedro Adolfo Deville «confiesa que tiene recibidos hace mucho tiempo del señor comprador, para cuyo reintegro le ha cedido los pies del sitio que quedan marcados»394. Anticipo en el pago que invita a futuras investigaciones a descubrir las relaciones entre Pedro Adolfo Deville y el marqués de Remisa.
En este terreno, la parte del solar donde estuvo la iglesia del convento, el marqués de Remisa construyó un mercado, que tenía fachadas a las calles del Caballero de Gracia, Clavel y San Miguel. Poco después murió el marqués de Remisa y el mercado lo heredó una de sus dos hijas, María Dolores Concepción, casada con Jesús Muñoz. La pareja eran cuñados de María Cristina de Borbón, pues la madre de Isabel II, al enviudar de Fernando VII, se había casado con Fernando Muñoz, hermano del yerno del marqués de Remisa.
387 AGA. Caja 16/11.430. Expediente 5. En este archivo hemos encontrado el cartel que anuncia la segunda subasta del convento del Caballero de Gracia, pero en este cartel ya no figura el nombre de Salustiano Olózaga como presidente de la Junta superior de enajenación de edificios y efectos de los conventos suprimidos.
388 Cfr. Diario de Avisos, 16-VIII-1837. Pág. 1.
389 A pesar de que los conventos se tasaron muy a la baja por la corrupción que hubo, limitándonos a las cifras oficiales, nosotros hemos encontrado una relación de once conventos en la que los remates finales ninguno se acerca al precio de tasación. Llama la atención lo sucedido con dos solares de los diez en que se dividió el convento de la Victoria, que se los quedó el arquitecto Mayor del Ayuntamiento de Madrid, Francisco Javier Mariátegui, que era el responsable de las tasaciones. Pues bien, Mariátegui se quedó con esos dos solares sin alcanzar el precio de tasación. Cfr. AHN. Fondos Contemporáneos. Ministerio de Hacienda. Legajo 4316. Caja 2.
390 Antonio Capmani, Historia del Monasterio del Caballero de Gracia…, ob. cit., pág. 70. Todos estos restos los cargaron en carros y los llevaron a enterrar al cementerio público de las afueras de la puerta de Bilbao, que era el cementerio de San Martín y San Ildefonso.
391 Cfr. AHPM. Escritura de cesión de un trozo del convento del Caballero de Gracia otorgada por Don Pedro Adolfo Deville a favor de Don Francisco Fernández Vior, vecinos de esta Corte. Notario José de Celis Ruiz. 30-III-1838. Tomo 24.546. Fols. 58 recto-65 recto.
392 AHPM. Venta de un terreno de 10.263,25 pies que es parte del convento que fue de Monjas Franciscas denominado del Caballero de Gracia, sito en la calle del mismo nombre, por Don Pedro Adolfo Deville a favor del Señor Don Adam Wiedmam, y obligación de satisfacer su importe en dos años con interés del 5% e hipoteca de dicha finca. Notario José María Garamendi. 17-VII-1838. Tomo 23.087. Fols. 1158 recto-1166 recto.
393 AHPM. Escritura de venta de parte del terreno del convento que fue de Monjas Franciscas del Caballero de Gracia, sito en la calle del mismo nombre, numero 23 antiguo: Don Pedro Adolfo Deville a favor de Don Antonio Herman. Notario Pascual Seco. 25-IX-1838. Tomo 23.885. Fols. 407 recto-416 recto.
394 AHPM. Escritura de venta de 7.863,25 pies del convento de Monjas Franciscas del Caballero de Gracia, otorgada por Don Pedro Adolfo Deville a favor del Excmo. Señor Don Gaspar Remisa, Marqués Remisa. Notario José de Celis Ruiz. 9-V-1842. Tomo 25.089. Fols. 236 recto-242 recto.
