MUERTE DEL PADRE FAUSTINO LOSA EN EL DESTIERRO DE BAEZA

Fotografía de Faustino Losa y Cruz, confesor de Sor Patrocinio y del rey Francisco de Asís. Archivo del Palacio Real de Madrid. Número de inventario 10193713. En el dorso aparece este texto manuscrito del rey Francisco de Asís: «Retrato de mi confesor Don Faustino Losa y Cruz regalado, y mandado que se me entregase pocos momentos antes de fallecer, y conociendo no sobreviviría al cólera morbo de que fue atacado en aquel día. Murió pocas horas después en Baeza el 2 de julio de 1855. Su hermano Don Isidro cumpliendo su última voluntad me lo entregó en el Escorial hoy 3 de agosto del mismo año. Francisco (firmado)».
MUERTE DEL PADRE FAUSTINO LOSA EN EL DESTIERRO DE BAEZA
Texto correspondiente a Biografía de Sor Patrocinio (1811-1891). Javier Paredes. Editorial San Román. Madrid 2023. Págs. 308 y 309
Sor Patrocinio llegó a Baeza el 2 de abril [1855], acompañada también en este destierro por su confesor, el padre Faustino Losa, como ya lo había hecho en otras ocasiones. Por entonces, España era azotada por la epidemia del cólera de 1854-1856, cuyos datos oficiales establecieron que hubo 828.189 contagiados y 236.744 fallecidos, si bien es cierto que estudios recientes estiman que estas cifras son muy bajas, sin poder precisar con exactitud los números reales499.
Y como en el exilio anterior en Francia, la muerte también se hizo presente en el destierro de Baeza. El 1 de julio de 1855, durante la celebración de la misa el padre Faustino Losa comenzó a sentirse mal, y a punto estuvo de no poder concluir. Murió al día siguiente, víctima de la epidemia de cólera.
Tras la muerte del padre Faustino Losa, trasladaron a Sor Patrocinio a otro punto de España. Y por Real Orden de 22 de agosto de 1855 se le permitió instalarse en el convento del Santi-Spiritus de las dominicas calzadas de Benavente (Zamora). Su hermano, Juan Antonio, que le había acompañado en este destierro, viajó con ella hasta la ciudad castellana en jornadas de 40 kilómetros diarios; y de Baeza a Benavente hay 600 kilómetros. En las cercanías de Madrid se les rompió el coche, y tuvieron que permanecer cuatro días en el pueblo de Getafe, hasta que pudieron proseguir viaje. Por lo tanto, en este traslado se emplearon tres semanas en una carreta tirada por caballerías.
El 16 de septiembre, por fin, llegaron a Benavente. Allí permaneció Sor Patrocinio todavía unos meses, hasta que se le levantó la pena de destierro. Pero de regreso ya no volvió a la comunidad del Caballero de Gracia, ni siquiera entró en la ciudad pues se detuvo en el pueblo cercano a Madrid de San Sebastián de los Reyes, donde se reunió con el grupo de monjas que le acompañaron en la fundación de Torrelaguna (Madrid), un pueblo que está situado a cincuenta kilómetros de la capital de España. Así pues, el 11 de febrero de 1856 regresaba al mismo lugar y al mismo convento donde había estado desterrada hacía quince años. Pero en esta ocasión no llegaba como una proscrita, sino como una fundadora. Iba a dar comienzo el cumplimiento de la promesa que le hiciera la Virgen, cuando le dijo, siendo muy niña: «Serás monja y madre de muchas monjas». 499 Cfr., Rafael Luis Pérez Díaz. El cólera en España (1854-1856). Algunas consideraciones legales, sanitarias, sociales, económicas y demográficas en BROCAR. Cuadernos de Investigación Histórica, 45 (2021) Págs. 253-291.
